Letra G
23902
Fans
19776
Seguidores
Fútbol

10-03-2019

ASÍ ES MUY DÍFICIL

Gimnasia volvió a perder el clásico. Esta vez el Lobo cayó 1 a 0 en 25 y 32. Germán Delfino perjudicó claramente al equipo tripero: cuando el partido era parejo, le sacó roja a Faravelli tras una jugada que apenas ameritaba amarilla. Allí la historia cambió y Estudiantes lo aprovechó. Pese a la injusticia, el Lobo careció de lo mínimo indispensable para ilusionar con el empate.


Cuando el incapaz Germán Delfino le sacó la roja directa a Lorenzo Faravelli por una falta que a duras penas ameritaba amarilla, el clásico #179 quedo desdibujado. Iban 28 minutos de juego. Delfino arruinó un partido que, hasta ese momento, era parejo.

A Gimnasia le costó sobremanera reponerse a tamaña injusticia. Primero, por incapacidades propias en un equipo que, si apenas puede mostrar algo en igualdad de condiciones, se puede imaginar cómo es el asunto cuando está en inferioridad numérica. Y segundo, porque el rival se agrandó y capitalizó ese hombre de más de la mejor manera.

No se le puede caer al Indio Ortiz en un partido que se desvirtúa tan temprano por decisión del árbitro. Pero sí se puede cuestionar por qué tocó al equipo que venía de derrotar a Independiente y por qué hizo los cambios que hizo a lo largo del encuentro. Más allá de eso, y más allá de la injusticia tamaño XXL de Delfino, el Lobo pisó el área de Andújar muy pocas veces. Así, difícil.

Antes del quiebre, cada uno había tenido su chance. Primero Estudiantes, con un disparo desde lejos de Mura que se fue por poco desviado; después, Gimnasia, cuando Hurtado habilitó a Faravelli, que se filtró por el medio y se apuró a definir cuando tenía otras opciones mejores.

En el medio de todo eso, el severo Delfino dejó pasar un claro codazo con mala intención de Pavone sobre Piovi. Allí sí solo sacó el cartón amarillo.

Cuando se moría el primer tiempo, Piovi y Silva perdieron la marca de Albertengo en un tiro de esquina. 1 a 0 y partido casi liquidado. Casi liquidado, sí. El segundo tiempo estuvo de más.

Gimnasia apostó a replegarse para que el Pincha no aumentara la diferencia, y a buscar faltas cerca del área para aspirar al empate. Lo tuvo Coronel tras un centro venenoso de Ayala. Y no hubo más. Solo un disparo de otro partido de Latanzio que se estrelló en el ángulo derecho de Martín Arias.

Ah, cuando iban noventa y pico, Delfino expulsó mal a un juvenil de ellos (Retegui), por un toquecito a Licht. Como para compensar, ¿vio? De manual.

Otro clásico perdido. Lamentablemente, este asunto ya se ha hecho costumbre y Gimnasia deberá pensar seriamente en cómo comenzar a equilibrarlo. No se puede permitir que pongan árbitros a dedo y siga, siga. A Gimnasia le meten la mano en el bolsillo con notable frecuencia, mientras nuestro presidente, Gabriel Pellegrino, anda con una sonrisa de oreja a oreja y fotito de acá y fotito de allá. ¡Basta! ¿Hasta cuándo vamos a permitir este tipo de situaciones?

Al margen de toda esta pesadilla, aún quedan tres partidos de la Superliga y el Lobo aún tiene chances de descender. Por eso, ya hay que pensar en la final de este viernes en el Bosque ante Newells.




Letra G
SEGUINOS @LetraG


SEGUINOS facebook.com/letra.medios


Letra G