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Fútbol

02-11-2019

HAY QUE SEGUIR

Gimnasia volvió a perder el clásico, esta vez 0-1 en el Bosque. El Lobo no hizo un mal partido, incluso fue superior en el balance general, pero perdonó en las que tuvo y Estudiantes mandó a guardar su única chance neta de gol. La ínfima jerarquía de este plantel se debe a la negligencia de esta dirigencia inepta. Horrible arbitraje de Pitana. La gente, como siempre, metió una fiesta descomunal. Hay que seguir.


Cuesta entender cómo Gimnasia llegó hasta este punto en materia de clásicos. La historia es siempre la misma y a menudo varía por pequeños detalles. Hoy, otra vez Estudiantes ganó la pulseada casi sin proponérselo. No por buen juego ni mucho menos; la ganó porque mostró inteligencia en los momentos decisivos y porque cuenta con un plantel a la altura de la Primera División, mientras que el Lobo hace lo que puede con lo que dirigencias negligentes, ineptas y nauseabundas hicieron de él.

¿Que Gimnasia fue mejor en el balance general de los 90 minutos? Sí, lo fue. Porque entendió bastante bien cómo eran las instrucciones del juego, porque le esquivó bastante bien al jueguito antifútbol made in Bilardo que hoy tuvo a Gastón Fernández como abanderado, y porque se las arregló bastante bien también para generar las situaciones más claras del partido.

¿Por qué perdió Gimnasia? Asoman varios motivos. El primero: la jerarquía. Estudiantes cuenta con jugadores capaces de resolver un partido de un momento a otro; Gimnasia, en cambio, cuenta con un plantel limitado en todo sentido. Ergo, todo le cuesta el doble y las jugadas netas de gol suelen terminar con la pelota en las tribunas (hoy Contín desperdició una chance inmejorable minutos antes del gol de ellos). ¿Los responsables mayores? Los dirigentes, claro, que a sabiendas de que el Lobo iba a comenzar la temporada con la soga al cuello se desprendieron de los mejores y se ¿reforzaron? con jugadores en pésimo estado físico y con ignotos como Janeiler Rivas.

El segundo motivo de la derrota puede resumirse en Néstor Pitana. Gimnasia siempre empieza perdiendo los clásicos desde los escritorios. Hace un tiempito fue Delfino el que expulsó por mancha a Faravelli en el primer tiempo de un clásico. Hoy la piedra fue Pitana, que le dio vía libre a Gastón Fernández: el 10 del Pincha manejó el partido a capricho y deseo. Incluso debió haberse ido expulsado en el primer tiempo por un codazo a Licht, y en el complemento por una patada también al Bochi. Fernández fue el que después elaboró la jugada del gol de Retegui. Todo dicho.

La tercera causa es la falta de referentes. Licht nunca logró estar a la altura de ese rol tan determinante. Ellos, en cambio, tienen varios que hacen ese trabajo. La primera falta del pibe Miranda derivó en amarilla. La primera falta de Fernández, casi idéntica, no.

Lo mejor del Lobo pasó por los pies de Paradela, que le dio dinamismo y creatividad al ataque tripero. Lo mismo aportó García por izquierda. Caire clausuró su sector. No así Licht, que fue el blanco fácil de los ataques albirrojos.

Tras el gol de Retegui (Martín Arias hace rato que no aparece en las complicadas), Gimnasia fue con insistencia. Pero siempre chocó con Andújar, que sacó una bocha casi imposible en la línea y que después le ahogó el grito a Ayala. Más tarde Andújar, fiel a su estilo provocador, cancherito y soberbio, inició una pequeña trifulca ya finalizado el partido.

La cosa es que Gimnasia fue y fue. Maradona mandó a Spinelli, Vargas y Coronel, Guanini terminó jugando de nueve, pero nada. El horrible de Pitana dio 5 minutos cuando debería haber dado varios más por los calambres contantes de los jugadores del Pincha. Y no hubo tiempo para más.

Hay que seguir. Dar vuelta la página y pensar en la seguidilla de partidos contra rivales directos que se viene. El primero será Aldosivi en Mar del Plata. Todavía se puede.



Agustín Colianni

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