Futsal
24/11/2015
DEL CIELO AL INFIERNO
El Fútsal se vino abajo en menos de un año. Salidas repentinas y reproches a la dirigencia de la disciplina. El campeonato económico que no fue y más. OPINIÓN.
El milagro estuvo lejos de hacerse realidad. La condena a la desafiliación de AFA se inició al mismo tiempo que se fue desmantelando un equipo campeón con chapa de tener el camino allanado para hacer historia.
En días donde la palabra "cambio" está en boca de todos, fue la misma la que hizo del Gimnasia arrollador con record de goles a favor en un equipo en franca conformación, nuevo, con muchas ganas pero con lógicos tiempos de adaptación que los muchachos incorporados tuvieron que acelerar para pelear la permanencia hasta cerca del final.
El proyecto del fútsal inició con varios apellidos que hoy se encuentran lejos de la institución. El proceso tuvo un golpe de timón que terminó con la disciplina a cargo de Gastón Arrotti, que reformuló los objetivos y buscó mejorar en el aspecto económico, apostando a la permanencia del Tripero en AFA, situación que finalmente no se pudo dar.
En este punto radica la mayor incógnita para explicar este presente: ¿Qué llevó a que un grupo íntegro -y campeón- decidiera dar un paso al costado apuntando como principal responsable al propio Arrotti?
Otra de las cuestiones es el aspecto económico. No está claro cómo y cuánto podría interferir esto en el plano deportivo, ya que la participación albiazul le generó gastos, al menos, de índole administrativo y de movilidad como para afrontar un campeonato de renombre nacional con un equipo diezmado.
¿Debe leerse como un claro retroceso en un puñado de meses? Sí, claro. Rotundo. Del "dale campeón" a la desazón de los chicos que defendieron con lo que pudieron la camiseta azul y blanca en menos de un año.
El "crecimiento constante" que pregonaba Arrotti quedó en la nada luego de que Gimnasia confirmara que el próximo año deberá afrontar una competencia de menor nivel producto de la desafiliación. Todo al tacho en menos de 30 fechas.
Lejos de otorgarle responsabilidad a jugadores y cuerpo técnico, la disciplina deberá dar cuenta de lo ocurrido y tomar medidas acordes a la institución. Incorporar ideas, desestimar otras y redireccionar el rumbo para volver a ser competitivos.
Nacho Moreno
En días donde la palabra "cambio" está en boca de todos, fue la misma la que hizo del Gimnasia arrollador con record de goles a favor en un equipo en franca conformación, nuevo, con muchas ganas pero con lógicos tiempos de adaptación que los muchachos incorporados tuvieron que acelerar para pelear la permanencia hasta cerca del final.
El proyecto del fútsal inició con varios apellidos que hoy se encuentran lejos de la institución. El proceso tuvo un golpe de timón que terminó con la disciplina a cargo de Gastón Arrotti, que reformuló los objetivos y buscó mejorar en el aspecto económico, apostando a la permanencia del Tripero en AFA, situación que finalmente no se pudo dar.
En este punto radica la mayor incógnita para explicar este presente: ¿Qué llevó a que un grupo íntegro -y campeón- decidiera dar un paso al costado apuntando como principal responsable al propio Arrotti?
Otra de las cuestiones es el aspecto económico. No está claro cómo y cuánto podría interferir esto en el plano deportivo, ya que la participación albiazul le generó gastos, al menos, de índole administrativo y de movilidad como para afrontar un campeonato de renombre nacional con un equipo diezmado.
¿Debe leerse como un claro retroceso en un puñado de meses? Sí, claro. Rotundo. Del "dale campeón" a la desazón de los chicos que defendieron con lo que pudieron la camiseta azul y blanca en menos de un año.
El "crecimiento constante" que pregonaba Arrotti quedó en la nada luego de que Gimnasia confirmara que el próximo año deberá afrontar una competencia de menor nivel producto de la desafiliación. Todo al tacho en menos de 30 fechas.
Lejos de otorgarle responsabilidad a jugadores y cuerpo técnico, la disciplina deberá dar cuenta de lo ocurrido y tomar medidas acordes a la institución. Incorporar ideas, desestimar otras y redireccionar el rumbo para volver a ser competitivos.
Nacho Moreno