Básquet

UN AÑO SIN TNA

A 12 meses del final de una etapa, el básquet Tripero intenta levantarse. No s prioridad, pero no hay que olvidarse de que existe.

Pasaron doce meses del último partido oficial. Aquella derrota ante San Martín de Marcos Juárez significó la despedida del Lobo de las competencias oficiales de la Liga Nacional. En el repechaje se iban las ilusiones Triperas de aquel torneo, y con el paso del tiempo los sueños de reencauzar el rumbo en el deporte de la naranja están en la nebulosa.

Ante tamaño retroceso que significó disolver una actividad profesional, apenas un atisbo de reactivación ha surgido con la participación en el Regional. Se apuesta más que nunca a los valores del Club para tener posibilidades en el campeonato local y darles una buena proyección en la otra competencia, que empezará en unos meses y para la cual Gimnasia ha asegurado su participación.

Esta debe ser la base de la reconstrucción, aunque ya nada será lo mismo. El Lobo ha abandonado los sueños de un básquet profesional y para los que corren detrás de la pelota naranja el tema pasa por una cuestión de honor, ya no hay reflejos en los que mirarse, ningún pibe querrá ser un Oroná, meter como un Oprandi y embocarla como un Venturini.

La falta de presupuesto ha terminado de ahogar a esta actividad e incluso permite el fortalecimiento de otras instituciones platenses. El Lobo era el espejo en el cual se miraba el básquet platense, pero ya ni siquiera eso sucede. En esta etapa de transformación, esta disciplina del Club atraviesa ese amargo trago del dolor de ya no ser lo que era.

La prioridad hoy es zafar del descenso en fútbol. Eso está claro. Pero luego, será el tiempo de comenzar a revisar cada una de las disciplinas de la Institución. El básquet siempre fue un modelo nacional y debe volver a serlo.

El proyecto actual es modesto pero al menos genuino. Hay que trabajar con intensidad, dedicación e interés real para fortalecer el básquet en esta situación. Más adelante, tal vez se pueda contar con refuerzos para ir ascendiendo sin tener que comprar plazas. No es una utopía. Es cuestión de trabajo serio y responsable.


Ezequiel Del Bueno