No se trata de una jornada común. Cada 10 de diciembre tiene un peso especial para quienes llevan el azul y blanco en la piel. Es nuestro día. El Día Internacional del Hincha de Gimnasia. Salimos a la calle, vamos al trabajo o cumplimos con cualquier obligación mostrando la camiseta, el pantalón o alguna marca tripera, porque llevar estos colores es un orgullo que no se explica: se siente.
Nos define la pasión, la fidelidad y la locura. Eso nos hace distintos. Pero detrás de ese folklore hay una causa más profunda: la defensa de nuestra casa, el Bosque, símbolo del Club, levantado hace más de noventa años en el corazón verde más grande de La Plata.
El origen de esta fecha está en las marchas y movilizaciones impulsadas por Néstor Basile, exigiendo la cesión definitiva de las tierras del “Juan Carmelo Zerillo” y rechazando de manera categórica la mudanza al gigante de cemento de 25 y 32, mientras los de enfrente se mantuvieron pasivos.
Gimnasia fue el primer Club en instaurar un Día Internacional del Hincha, y lo hizo apoyándose en la defensa de su identidad. Una diferencia clara con otros clubes como Boca o River, que fijaron este tipo de celebraciones por una combinación numérica o por el nacimiento de un goleador histórico. El Lobo marca su propio camino y lo hace, además, marcando tendencia.
Gimnasia ordena la semana, influye en lo diario. Te hace pensar en el torneo de verano en Mar del Plata. Te impulsa a viajar a Avellaneda un martes para alentar al futsal. Te conmueve con las Casamiquela y sus gigantes. Te ilusiona con el fútbol femenino. Te acompaña en los momentos importantes y también te invita a disfrutar de la murga “60 y 118”. Gimnasia te llama y vos respondés: en el básquet, en Estancia, en el Bosquecito o en cualquier rincón del país.
Gimnasia es una manera de vivir, una locura hermosa de tres siglos.
Por Gimnasia lloramos, discutimos y festejamos.
En este día y en todos, mirar el pasado nos permite fortalecer la identidad tripera. ¡Salud, Triperos!
Letra G