Gimnasia celebró sobre el final de un partido chivísimo ante Aldosivi en el Bosque. El Lobo equivocó los caminos después de ponerse en ventaja, se confió, desaceleró, y el Tiburón le terminó complicando la jornada.
Nicolás Barros Schelotto abrió la cuenta con un golazo memorable cuando las agujas marcaban 14 minutos. El Herdero se hizo cargo de una pelota quieta cerca de la misma esquina que ante Racing y la mandó bien directo al segundo ángulo del arque. Un escándalo de gol.
Después, lo dicho: Gimnasia desaceleró y, en vez de liquidar el asunto en el primer tiempo, le cedió terreno a Aldosivi. Y la visita llegó al empate cuando Pafundi sancionó un dudoso penal tras revisión del VAR, donde estaba Ceballos. Mano casual, pero ésas al Lobo siempre se las cobran.
En el complemento el equipo de Zaniratto buscó diferentes caminos ante un rival bien parado atrás y que complicó de contra. De hecho, el Arias desperdició una jugada clarísima, sin arquero, y la tiró afuera.
Las variantes le vinieron bien a Gimnasia. Zalazar ofreció dinamismo y Miramón más claridad. Y Auzmendi, que se plantó de doble nueve con el Chelo Torres, decretó el 2-1 de cabeza tras un centro limpio de Torrejón.
La algarabía final vendría minutos después, ya sobre el final, cuando el Chelo se hizo cargo del penal que le cometieron y liquidó el pleito.
Puede decir que al Lobo le costó una enormidad, pero pudo. Pudo porque nunas e dio por vencido, porque siempre lo buscó y porque acertó en las que tuvo.
Ahora, a corregir falencias y ya trabajar en el partido del lunes que viene, cuando el Tripero visite a Barracas Central. ¡Vamos Basurero!