Resulta muy difícil con tantos errores. La defensa no defiende. Al igual que con Rosario Central, Gimnasia perdió un partido que tenía en el buche y se quedó sin nada en el Bosque, esta vez, frente a Independiente Rivadavia de Mendoza.
El Lobo es un equipo que retrocede por demás cuando va ganando, y eso le hace el camino cuesta arriba. Se complica solo. Por eso, pese a ir ganando en dos ocasiones, con goles de Martínez (a los dos minutos de juego) y del Chelo Torres, el rival siempre emparejó el marcador cuando se lo propuso.
En cada segundo tiempo de cada partido se evidencia el flojo recambio. Los titulares se quedan sin piernas y Zaniratto no cuenta con gran cosa en el banco de los suplentes. Así, la tarea siempre se torna muy compleja. La realidad: el DT hace todo lo que está a su alcance con lo poco que tiene.
La Lepra mendocina se quedó con todo en la última pelota del partido: pésima salida de Cortazzo, centro atrás y Martínez en contra le puso sello al resultado.
Al margen, Kadijevic jugó acalambrado los últimos 10 minutos del encuentro. Eso no puede pasar.
¿Qué queda? Corregir errores y pulir falencias. Gimnasia debe empezar a mantener el buen ritmo con el que suele comentar los partidos y hacerlo más duradero. De lo contrario, se la pasará sufriendo, no importa el rival.
Tocará volver a levantarse. La cita, de riesgo, será en Tucumán este viernes ante Atlético.