Gimnasia perdió en Avellaneda, pero el resultado quedó inevitablemente atravesado por un arbitraje que volvió a dejar al Lobo con más preguntas que respuestas. Nicolás Ramírez tuvo una noche para el olvido y Héctor Paletta, a cargo del VAR, tampoco corrigió las decisiones más discutidas.
La jugada que marcó el partido llegó con el penal ejecutado por Marcelo Torres. Cambeses contuvo el remate, pero en la repetición quedó claro que el arquero de Racing se adelantó antes del disparo. Además, hubo invasión un futbolista de Racing. Pese a ello, Ramírez dio continuidad al juego y el VAR decidió no intervenir.
La otra gran polémica se produjo sobre el final del encuentro. Agustín Auzmendi cayó dentro del área tras un contacto que pareció suficiente para sancionar penal, pero el árbitro dejó seguir y, una vez más, no hubo llamado para revisar la acción.
Dos jugadas determinantes que pudieron cambiar el desarrollo del partido y que alimentan una sensación que en Gimnasia se repite desde hace tiempo: el escaso peso político del club en la AFA vuelve a reflejarse en decisiones arbitrales que, una vez más, terminaron perjudicando al Lobo.
El Clausura recién empieza, pero la primera fecha ya dejó un mensaje preocupante.