Varios
05/12/2008
FIN DE AÑO AZUL Y BLANCO
Te adelantamos la editorial número 68 de Letra G que sale publicada en la revista del domingo frente a Boca.
Se acerca el final del campeonato y por ser el Apertura (paradójico) también se cierra el año. Como es habitual en estas fechas, al momento de hacer un balance se pone todo en la balanza, pero lo que más influye, por una cuestión natural, es lo último que se está viviendo.
El resultado del balance, y seguramente la mayoría coincidirá, es positivo. Gimnasia arrancó el año hundido en la desidia. Con un descuido absoluto del patrimonio, con un equipo desarmado en el descenso directo. Con el resto de las disciplinas en una crisis profunda y con un aluvión interno de contradicciones.
Poco a poco y la actualidad del fútbol profesional siempre ayuda, la imagen fue cambiando. Algunos buenos resultados del primer equipo permitieron ver cuestiones que se fueron haciendo y que ahorcados por el descenso no se podían observar.
Hay mejoras edilicias en el Bosque, se está trabajando en Estancia Chica, se intenta encontrar la forma de ocuparse de El Bosquecito tanto como de las otras sedes. Se mejoraron las pensiones de los chicos. En la medida de lo posible hay gente ocupándose de las diferentes disciplinas y hubo una apertura muy marcada en cuanto a la participación del Socio. Cualquiera puede ir a la Sede y hablar con quien quiera. Preguntar, dejar su inquietud y proponer algo mejor. Cualquier Socio puede participar del Club.
Por su puesto que hay muchos problemas por resolver (quién no los tiene) y que hay dirigentes que en lugar de dirigir, entorpecen los progresos (quién no los tiene), pero hay que trabajar en conjunto.
El Lobo se está recuperando y el fútbol es la inyección anímica que se necesita para emprender otras tareas con más ganas y con decisión firme.
Respecto al Bosque hay una posición clara. Desde el comienzo del año se hicieron refacciones en el Estadio para afrontar el campeonato en 60 y 118. Se jugaron casi todos los partidos allí y la gente volvió a disfrutar de su casa, de su lugar.
Es sabido que en la actualidad todo es política y todo está enmarcado en negociaciones. De modo que para confirmar el regreso al Bosque hizo falta la aprobación del Coprosede, como ente regulador de los estados de ánimo de los hinchas.
En su momento, según comentó Rubén Pérez a Letra G Radio, el Estadio quedaba habilitado para jugar todos los partidos, menos los considerados de alto riesgo. Esa era la única posibilidad de volver. Además, la permanencia en 60 y 118 quedaba supeditada al buen comportamiento de los hinchas, que por supuesto, cumplieron a rajatabla con lo acordado.
También se acordó que con Boca, River y el clásico los partidos se jugarían en 25 y 32. Hay que bancársela. Pero también hay que tener la fuerte convicción de que se puede hacer algo. De que otra sí queda. De que no hay que quedarse callado esperando que dos tipos resuelvan en el despacho.
Hubo promesas y por lo tanto, compromisos. Hubo acuerdos que deben ser cumplidos.
La forma de volver definitivamente al Bosque es adquiriendo nuestras tierras en forma definitiva para, a partir de allí, construir el Estadio que Gimnasia se merece.
Por eso, el 10 de diciembre está la chance de ser consecuentes con nuestros pensamientos. Esa fecha tan significativa para los Triperos, recordada por aquel pedido de tierras del que luego gozaron también otros, vuelve a ponerse enfrente de nuestros ojos. Y hay que estar allí. El Día mundial del Hincha de Gimnasia será la oportunidad perfecta de terminar un año dignamente. Estrechando abrazos, brindando por un Gimnasia mejor y pidiendo, ante todo, la cesión definitiva de las tierras, para empezar los cimientos de un Estadio propio en el nuestro lugar: 60 y 118.
Letra G
El resultado del balance, y seguramente la mayoría coincidirá, es positivo. Gimnasia arrancó el año hundido en la desidia. Con un descuido absoluto del patrimonio, con un equipo desarmado en el descenso directo. Con el resto de las disciplinas en una crisis profunda y con un aluvión interno de contradicciones.
Poco a poco y la actualidad del fútbol profesional siempre ayuda, la imagen fue cambiando. Algunos buenos resultados del primer equipo permitieron ver cuestiones que se fueron haciendo y que ahorcados por el descenso no se podían observar.
Hay mejoras edilicias en el Bosque, se está trabajando en Estancia Chica, se intenta encontrar la forma de ocuparse de El Bosquecito tanto como de las otras sedes. Se mejoraron las pensiones de los chicos. En la medida de lo posible hay gente ocupándose de las diferentes disciplinas y hubo una apertura muy marcada en cuanto a la participación del Socio. Cualquiera puede ir a la Sede y hablar con quien quiera. Preguntar, dejar su inquietud y proponer algo mejor. Cualquier Socio puede participar del Club.
Por su puesto que hay muchos problemas por resolver (quién no los tiene) y que hay dirigentes que en lugar de dirigir, entorpecen los progresos (quién no los tiene), pero hay que trabajar en conjunto.
El Lobo se está recuperando y el fútbol es la inyección anímica que se necesita para emprender otras tareas con más ganas y con decisión firme.
Respecto al Bosque hay una posición clara. Desde el comienzo del año se hicieron refacciones en el Estadio para afrontar el campeonato en 60 y 118. Se jugaron casi todos los partidos allí y la gente volvió a disfrutar de su casa, de su lugar.
Es sabido que en la actualidad todo es política y todo está enmarcado en negociaciones. De modo que para confirmar el regreso al Bosque hizo falta la aprobación del Coprosede, como ente regulador de los estados de ánimo de los hinchas.
En su momento, según comentó Rubén Pérez a Letra G Radio, el Estadio quedaba habilitado para jugar todos los partidos, menos los considerados de alto riesgo. Esa era la única posibilidad de volver. Además, la permanencia en 60 y 118 quedaba supeditada al buen comportamiento de los hinchas, que por supuesto, cumplieron a rajatabla con lo acordado.
También se acordó que con Boca, River y el clásico los partidos se jugarían en 25 y 32. Hay que bancársela. Pero también hay que tener la fuerte convicción de que se puede hacer algo. De que otra sí queda. De que no hay que quedarse callado esperando que dos tipos resuelvan en el despacho.
Hubo promesas y por lo tanto, compromisos. Hubo acuerdos que deben ser cumplidos.
La forma de volver definitivamente al Bosque es adquiriendo nuestras tierras en forma definitiva para, a partir de allí, construir el Estadio que Gimnasia se merece.
Por eso, el 10 de diciembre está la chance de ser consecuentes con nuestros pensamientos. Esa fecha tan significativa para los Triperos, recordada por aquel pedido de tierras del que luego gozaron también otros, vuelve a ponerse enfrente de nuestros ojos. Y hay que estar allí. El Día mundial del Hincha de Gimnasia será la oportunidad perfecta de terminar un año dignamente. Estrechando abrazos, brindando por un Gimnasia mejor y pidiendo, ante todo, la cesión definitiva de las tierras, para empezar los cimientos de un Estadio propio en el nuestro lugar: 60 y 118.
Letra G