Varios
20/03/2010
QUÉ LÁSTIMA EL TIEMPO
Gimnasia está en un momento ideal para pegar el salto como equipo. Lástima que el tiempo apremia. <B>Editorial 91 de Letra G</B>.
Gimnasia ha crecido mucho en términos futbolísticos en los últimos tiempos. Una serie de buenos partidos, aunque no tan buenos resultados, ha dejado al descubierto que el equipo de Cocca tiene muchas posibilidades de cumplir con el objetivo principal de evitar el descenso directo y por qué no, de evitar todo riesgo de promoción.
Ante esto, lo que surge espontáneamente es el lamento por el corto plazo de trabajo que tienen tanto cuerpo técnico como jugadores. La seguidilla de partidos en un torneo excesivamente corto debido a la cercanía del mundial y las presiones que recaen producto de la posición asfixiante por la que atraviesa el equipo no permiten margen de prueba, no permiten disfrutar de algunos pasajes del equipo y no perdona ni una situación de gol desperdiciada.
Qué lástima el tiempo. Si transitáramos por la mitad de la tabla de promedios habría posibilidades de valorar el gran rendimiento que desempeñó el Lobo en Santa Fe el sábado pasado.
También podríamos aspirar a una rotación de jugadores, no porque los que están rindan en un bajo nivel, sino para buscar variantes. Es indudable que la mejor delantera de los últimos tiempos es Stracqualursi-Pérez, pero con otro presente, el técnico podría buscar nuevos socios. Sacar unos minutos a Traca y probar con los nuevos delanteros o con Vizcarra, que también había rendido con goles en algún momento. Ver qué pasa si Encina juega un tiempo y en el segundo se apuesta por Castro, Cuevas o más minutos de Messera. Darle continuidad en primera a Neira, para ver si despega de una vez por todas. O intentar darle minutos a Miloc, a sabiendas de que al gran Fito le queda poco en el Club.
Con esto, que quede claro, no se están reclamando cambios, al contrario. Consideramos que el técnico está haciendo un gran trabajo; pero a su vez, se percibe que Cocca tiene ganas de trabajar más allá. Tiene ganas de buscar variantes y sociedades que lleven al equipo a jugar como a él le gusta. Pero hoy no puede. Habrá que zafar y seguir trabajando para luego sí, disfrutar de un presente tranquilo donde los ejes pasen por ideas futbolísticas y no por cuentas y cálculos perversos.
Lo mismo pasa con la gente, que en cada partido debe priorizar el resultado en lugar de hacer un análisis más profundo del juego para poder ser críticos constructivos. Cada partido es un infarto, donde la adrenalina se dispara al máximo y donde lo único que se pretende es una victoria. El tiempo nos corre y cuando termina nuestro partido, nos quedan nueve más por disputar. Y con esa presión es difícil para todos.
Pero es lo que nos toca. Ya habrá tiempo de repasar errores evitar volver a cometerlos. Habrá tiempo para el debate, para las denuncias y para las bombas televisivas con escaso sustento real. Pero hoy no se puede. No hace nada bien en la previa de un partido escuchar por parte de algunos una denuncia tras otra en busca de inestabilidad. Y no es que la gente espera que le digan lo que quiere escuchar. No, es que el circuito es otro, es mediante elecciones, mediante el diálogo con los socios y en otro ámbito. El Lobo institución necesita unidad de verdad y por eso, es inaceptable que algún tripero haya lamentado por dentro la llegada del tercer gol de Gimnasia en el clásico. Eso no es política, eso es traición.
El tiempo apremia y ahora hay que zafar. Hablamos del plantel y de la gente. Hablamos de de la situación política y brevemente de la vida del Club. No hablemos más. Ahora hay que bancarse la exigencia y combinar juego, suerte y resultados. Nada de pruebas ni de especulaciones. Hay que rendir al máximo sin meter excusas. Hay que obtener buenos resultados al margen de las circunstancias. Hay que ganar todo lo que esté en juego para luego sí cambiar de horizontes y posicionar al Club en el lugar donde se merece.
Letra G
Ante esto, lo que surge espontáneamente es el lamento por el corto plazo de trabajo que tienen tanto cuerpo técnico como jugadores. La seguidilla de partidos en un torneo excesivamente corto debido a la cercanía del mundial y las presiones que recaen producto de la posición asfixiante por la que atraviesa el equipo no permiten margen de prueba, no permiten disfrutar de algunos pasajes del equipo y no perdona ni una situación de gol desperdiciada.
Qué lástima el tiempo. Si transitáramos por la mitad de la tabla de promedios habría posibilidades de valorar el gran rendimiento que desempeñó el Lobo en Santa Fe el sábado pasado.
También podríamos aspirar a una rotación de jugadores, no porque los que están rindan en un bajo nivel, sino para buscar variantes. Es indudable que la mejor delantera de los últimos tiempos es Stracqualursi-Pérez, pero con otro presente, el técnico podría buscar nuevos socios. Sacar unos minutos a Traca y probar con los nuevos delanteros o con Vizcarra, que también había rendido con goles en algún momento. Ver qué pasa si Encina juega un tiempo y en el segundo se apuesta por Castro, Cuevas o más minutos de Messera. Darle continuidad en primera a Neira, para ver si despega de una vez por todas. O intentar darle minutos a Miloc, a sabiendas de que al gran Fito le queda poco en el Club.
Con esto, que quede claro, no se están reclamando cambios, al contrario. Consideramos que el técnico está haciendo un gran trabajo; pero a su vez, se percibe que Cocca tiene ganas de trabajar más allá. Tiene ganas de buscar variantes y sociedades que lleven al equipo a jugar como a él le gusta. Pero hoy no puede. Habrá que zafar y seguir trabajando para luego sí, disfrutar de un presente tranquilo donde los ejes pasen por ideas futbolísticas y no por cuentas y cálculos perversos.
Lo mismo pasa con la gente, que en cada partido debe priorizar el resultado en lugar de hacer un análisis más profundo del juego para poder ser críticos constructivos. Cada partido es un infarto, donde la adrenalina se dispara al máximo y donde lo único que se pretende es una victoria. El tiempo nos corre y cuando termina nuestro partido, nos quedan nueve más por disputar. Y con esa presión es difícil para todos.
Pero es lo que nos toca. Ya habrá tiempo de repasar errores evitar volver a cometerlos. Habrá tiempo para el debate, para las denuncias y para las bombas televisivas con escaso sustento real. Pero hoy no se puede. No hace nada bien en la previa de un partido escuchar por parte de algunos una denuncia tras otra en busca de inestabilidad. Y no es que la gente espera que le digan lo que quiere escuchar. No, es que el circuito es otro, es mediante elecciones, mediante el diálogo con los socios y en otro ámbito. El Lobo institución necesita unidad de verdad y por eso, es inaceptable que algún tripero haya lamentado por dentro la llegada del tercer gol de Gimnasia en el clásico. Eso no es política, eso es traición.
El tiempo apremia y ahora hay que zafar. Hablamos del plantel y de la gente. Hablamos de de la situación política y brevemente de la vida del Club. No hablemos más. Ahora hay que bancarse la exigencia y combinar juego, suerte y resultados. Nada de pruebas ni de especulaciones. Hay que rendir al máximo sin meter excusas. Hay que obtener buenos resultados al margen de las circunstancias. Hay que ganar todo lo que esté en juego para luego sí cambiar de horizontes y posicionar al Club en el lugar donde se merece.
Letra G