Varios
11/08/2010
POLÍTICA EN GIMNASIA
<B>Si la unión hace la fuerza, el Lobo está débil</B>. Van apareciendo las caras, aunque poco se hablé de soluciones para el club.
El mapa político en Gimnasia es cada vez más complejo y aún quedan cinco meses para las elecciones. Por un lado, algunos candidatos eligieron los micrófonos para lanzar formalmente su candidatura. Por otro, las reuniones y conferencias han dejado en evidencia la intención de participar activamente en las elecciones triperas.
Sin embargo, todavía no se vislumbran proyectos claros y convincentes que permitan al socio tomar una decisión. Las fuerzas aún se están alineando y hay quienes no tienen definido los nombres que los acompañarán en la lista. En los últimos días, manifestaron su intención de ser presidentes de la Institución Carlos Gaskín, Héctor Atilio Delmar y Guillermo Marín.
Por su parte, todavía está en suspenso la candidatura de Gabriel Pellegrino, quién días atrás esbozó la idea de no presentarse a elecciones. Además, se rumorea que el actual presidente de Gimnasia, Walter Gisande, tendría fuertes intenciones de postularse nuevamente.
Así las cosas, el arco político muestra cinco posibles candidatos. Si le sumamos la incertidumbre del grupo que comanda Dardo Pereyra y la posible aparición en escena de Francisco Gliemmo, todo es más confuso aún.
Pero ¿Cuáles son los proyectos? Formalmente sólo la agrupación Encuentro Gimnasista (Carlos Gaskín) se ha presentado en sociedad. Sin embargo, teniendo en cuenta el tiempo que resta para las elecciones, todavía no ha ahondando en el proyecto a llevar a cabo. El resto, salvo declaraciones a la prensa en las cuales se puede vislumbrar una idea de club, no ha expuesto su posible proyecto en caso de llegar a la presidencia.
La tan mentada unidad parece una utopía de algún tripero soñador. Hoy, a Gimnasia le sobran movimientos políticos. Los mismos, son tan disímiles entre sí, que no parecen permitir una unión de sectores. El socio, más desencantado que nunca, mira como los nombres van y vienen sin conocer demasiado a quién representan o qué idea pretenden llevar adelante. Los proyectos se dejan a un lado y el terreno se vuelve confuso y desalentador.
No se trata de polarizar la política o estigmatizar a ciertas agrupaciones. Se habla de concordar algunos puntos que permitan encaminar a la Institución. Llámese estadio del bosque, inferiores o todo aquello que es considerado necesario y fundamental para el socio. Un plan que perdure por sobre los nombres y los tiempos, con el objetivo de un Gimnasia grande.
Si la unión hace la fuerza, el Lobo está débil todavía. Ahora, ¿es posible esa unión que se pretende? ¿serviría de algo? Habrá que esperar.
Pese a todo, aún queda tiempo para que exista un poco de cordura y cada uno tome el rol que le corresponde. Después de todo, uno quiere creer que todos pretenden el bien de Gimnasia, y ese debe ser el motivo más fuerte de una posible unión.
Alejandro De Angelis
Sin embargo, todavía no se vislumbran proyectos claros y convincentes que permitan al socio tomar una decisión. Las fuerzas aún se están alineando y hay quienes no tienen definido los nombres que los acompañarán en la lista. En los últimos días, manifestaron su intención de ser presidentes de la Institución Carlos Gaskín, Héctor Atilio Delmar y Guillermo Marín.
Por su parte, todavía está en suspenso la candidatura de Gabriel Pellegrino, quién días atrás esbozó la idea de no presentarse a elecciones. Además, se rumorea que el actual presidente de Gimnasia, Walter Gisande, tendría fuertes intenciones de postularse nuevamente.
Así las cosas, el arco político muestra cinco posibles candidatos. Si le sumamos la incertidumbre del grupo que comanda Dardo Pereyra y la posible aparición en escena de Francisco Gliemmo, todo es más confuso aún.
Pero ¿Cuáles son los proyectos? Formalmente sólo la agrupación Encuentro Gimnasista (Carlos Gaskín) se ha presentado en sociedad. Sin embargo, teniendo en cuenta el tiempo que resta para las elecciones, todavía no ha ahondando en el proyecto a llevar a cabo. El resto, salvo declaraciones a la prensa en las cuales se puede vislumbrar una idea de club, no ha expuesto su posible proyecto en caso de llegar a la presidencia.
La tan mentada unidad parece una utopía de algún tripero soñador. Hoy, a Gimnasia le sobran movimientos políticos. Los mismos, son tan disímiles entre sí, que no parecen permitir una unión de sectores. El socio, más desencantado que nunca, mira como los nombres van y vienen sin conocer demasiado a quién representan o qué idea pretenden llevar adelante. Los proyectos se dejan a un lado y el terreno se vuelve confuso y desalentador.
No se trata de polarizar la política o estigmatizar a ciertas agrupaciones. Se habla de concordar algunos puntos que permitan encaminar a la Institución. Llámese estadio del bosque, inferiores o todo aquello que es considerado necesario y fundamental para el socio. Un plan que perdure por sobre los nombres y los tiempos, con el objetivo de un Gimnasia grande.
Si la unión hace la fuerza, el Lobo está débil todavía. Ahora, ¿es posible esa unión que se pretende? ¿serviría de algo? Habrá que esperar.
Pese a todo, aún queda tiempo para que exista un poco de cordura y cada uno tome el rol que le corresponde. Después de todo, uno quiere creer que todos pretenden el bien de Gimnasia, y ese debe ser el motivo más fuerte de una posible unión.
Alejandro De Angelis