Varios
01/09/2010
LOS MILAGROS NO EXISTEN
Editorial de la <b>Revista Letra G 98</b>. Estamos viviendo momentos decisivos y Gimnasia sólo se salva trabajando.
Cada minuto que pasa confirmamos con más fuerza esa controvertida frase que deja a muchos envueltos en la inestabilidad de preguntarse, entonces, cómo ocurrió eso y lo otro o cuál fue la razón de que nos hayamos salvado de aquello.
Los milagros no existen y eso debemos entenderlo todos si queremos reconstruir un Gimnasia fuerte y llevarlo al lugar que se merece, como institución decana de Latinoamérica.
Uno se salva de la muerte por la eficacia de la medicina o la buena predisposición de un organismo. Uno evita situaciones límites debido a la concurrencia de varios sucesos o simplemente porque estuvo atento o no en un momento determinado. Gimnasia evitó el descenso el 12 de julio debido al empuje de la gente, a la actitud del equipo y la proeza de Niell. Y hay miles de ejemplos. Y eso no es milagro. Eso es la vida.
Entendamos triperos que Gimnasia no se va a salvar de milagro. Podrá hacer una gran campaña, pero si la estructura del Club no es sólida, eso sólo tapará algunos problemas que una vez retirado el éxito dejará al Lobo exhibiendo un crudo esqueleto ensangrentado.
Gimnasia se salva trabajando. Con una buena conducción que conozca cada rincón del Club, que tenga en claro que el estatuto es el patrón que nos orienta siempre hacia el horizonte correcto. Que valore lo nuestro y que apueste fuerte al aspecto social, que en definitiva, fue el que siempre sacó a la institución de sus peores catástrofes.
La identidad, el patrimonio, el fútbol profesional, el juvenil e infantil, todas las disciplinas, los ámbitos educativos y recreativos y cada aspecto de Gimnasia deben formar parte de la agenda diaria que corresponde cumplir a los dirigentes durante las largas horas que tienen que estar dentro del Club.
No pensemos en salvaciones milagrosas sino en un verdadero compromiso con Gimnasia. Pensemos en los candidatos a presidente. En las personas. Pensemos quiénes son, que aportaron y qué pretenden aportar cada uno de ellos y no permitamos que cada uno de esos semblantes que mencionamos formen parte de un discurso vació que sólo intenta llevarse un puñado de votos. Que se muestren proyectos claros, realizables y económicamente viables. Que se lleven a cabo reuniones permanentemente con los trabajadores del Club. Seamos humildes, honrados y honestos.
Basta de pregonar la falsa unidad imponiendo siempre el “únanse a mí”. Que sean los socios los que decidan quién es el que mejor los representa ya que este punto es fundamental. Que se hable de unidad pero desde la absoluta sinceridad. Con la mano en el corazón, pensando siempre en lo mejor para el Lobo. Ya que como dijo el Che, “Si fuéramos capaces de unirnos de verdad, qué hermoso y que cercano sería el futuro”.
Letra G
Los milagros no existen y eso debemos entenderlo todos si queremos reconstruir un Gimnasia fuerte y llevarlo al lugar que se merece, como institución decana de Latinoamérica.
Uno se salva de la muerte por la eficacia de la medicina o la buena predisposición de un organismo. Uno evita situaciones límites debido a la concurrencia de varios sucesos o simplemente porque estuvo atento o no en un momento determinado. Gimnasia evitó el descenso el 12 de julio debido al empuje de la gente, a la actitud del equipo y la proeza de Niell. Y hay miles de ejemplos. Y eso no es milagro. Eso es la vida.
Entendamos triperos que Gimnasia no se va a salvar de milagro. Podrá hacer una gran campaña, pero si la estructura del Club no es sólida, eso sólo tapará algunos problemas que una vez retirado el éxito dejará al Lobo exhibiendo un crudo esqueleto ensangrentado.
Gimnasia se salva trabajando. Con una buena conducción que conozca cada rincón del Club, que tenga en claro que el estatuto es el patrón que nos orienta siempre hacia el horizonte correcto. Que valore lo nuestro y que apueste fuerte al aspecto social, que en definitiva, fue el que siempre sacó a la institución de sus peores catástrofes.
La identidad, el patrimonio, el fútbol profesional, el juvenil e infantil, todas las disciplinas, los ámbitos educativos y recreativos y cada aspecto de Gimnasia deben formar parte de la agenda diaria que corresponde cumplir a los dirigentes durante las largas horas que tienen que estar dentro del Club.
No pensemos en salvaciones milagrosas sino en un verdadero compromiso con Gimnasia. Pensemos en los candidatos a presidente. En las personas. Pensemos quiénes son, que aportaron y qué pretenden aportar cada uno de ellos y no permitamos que cada uno de esos semblantes que mencionamos formen parte de un discurso vació que sólo intenta llevarse un puñado de votos. Que se muestren proyectos claros, realizables y económicamente viables. Que se lleven a cabo reuniones permanentemente con los trabajadores del Club. Seamos humildes, honrados y honestos.
Basta de pregonar la falsa unidad imponiendo siempre el “únanse a mí”. Que sean los socios los que decidan quién es el que mejor los representa ya que este punto es fundamental. Que se hable de unidad pero desde la absoluta sinceridad. Con la mano en el corazón, pensando siempre en lo mejor para el Lobo. Ya que como dijo el Che, “Si fuéramos capaces de unirnos de verdad, qué hermoso y que cercano sería el futuro”.
Letra G