Varios
29/09/2010
LEJOS PERO BIEN JUNTOS
El Clásico se disputó en Quilmes y sin público tripero, una pena, un partido de este tipo sin La 22 es como una película blanco y negro.
La arbitraria decisión del CoProSeDe de privarnos de alentar en vivo y en directo al Lobo en un partido tan importante como el Clásico hizo que el triperío recurriera a diferentes opciones para sufrirlo junto a amigos, familia o en algunas de las filiales que lo transmitieron por pantalla gigante, como fueron la filial La Granja en 520 y 142, la Barriada Ensenada Ciudad Tripera y el Bosquecito que se colmaron desde bien temprano de triperos dispuestos a compartir esa ansiedad previa a un clásico.
La transmisión del encuentro empezó diez minutos antes del comienzo del partido y recién ahí los triperos pudimos tener el primer contacto visual con lo que sucedía en Quilmes. Tribunas parcialmente vacías y mucho cotillón armado recibieron al equipo local, nada de ingenio, todo muy moda.
La arenga en la manga por parte de Sessa junto al resto de los jugadores hizo que en los distintos barrios de la ciudad se escucharan gritos de aliento hacia el Lobo.
Cuando el equipo ingreso al campo de juego, los jugadores de Gimnasia no levantaron los brazos, bien, no había a nadie a quien saludar en ese estadio.
El inicio del partido mostró a un equipo timorato que con el correr de los minutos empezó a retrasarse y ser inofensivo, permitiendo que el rival manejara los tiempos del partido a su merced. Mientras esto sucedía, los hinchas triperos no perdieron la fe en que se podía revertir la pobre actuación pero las cartas estaban echadas. Un equipo sin ideas ni amor propio pagó caro su impotencia y termino siendo derrotado.
La bronca y el dolor por la derrota deberían transformarse ahora en fuerza para seguir alentando y no bajar los brazos. Son momentos difíciles para la institución y al Lobo lo tenemos que salvar entre todos.
Esperemos que no sea demasiado tarde.
La transmisión del encuentro empezó diez minutos antes del comienzo del partido y recién ahí los triperos pudimos tener el primer contacto visual con lo que sucedía en Quilmes. Tribunas parcialmente vacías y mucho cotillón armado recibieron al equipo local, nada de ingenio, todo muy moda.
La arenga en la manga por parte de Sessa junto al resto de los jugadores hizo que en los distintos barrios de la ciudad se escucharan gritos de aliento hacia el Lobo.
Cuando el equipo ingreso al campo de juego, los jugadores de Gimnasia no levantaron los brazos, bien, no había a nadie a quien saludar en ese estadio.
El inicio del partido mostró a un equipo timorato que con el correr de los minutos empezó a retrasarse y ser inofensivo, permitiendo que el rival manejara los tiempos del partido a su merced. Mientras esto sucedía, los hinchas triperos no perdieron la fe en que se podía revertir la pobre actuación pero las cartas estaban echadas. Un equipo sin ideas ni amor propio pagó caro su impotencia y termino siendo derrotado.
La bronca y el dolor por la derrota deberían transformarse ahora en fuerza para seguir alentando y no bajar los brazos. Son momentos difíciles para la institución y al Lobo lo tenemos que salvar entre todos.
Esperemos que no sea demasiado tarde.