Varios
10/11/2010
SI SE PUEDE PREVENIR...
<b>Si se puede prevenir, no es un accidente</b>. Por estas horas podría oficializarse el lanzamiento de una cuarta lista. El socio decide.
Cuando parecía que la elección se disputaría entre tres candidatos surgió la posibilidad de que se forme un nuevo frente compuesto por viejos conocidos José Muñoz y Héctor Domínguez pretenden brindar las soluciones a muchos de los problemas de los que también son responsables.
Hoy Gimnasia atraviesa una de las crisis más profundas de su historia y esa situación parece que no encontrar soluciones a corto plazo en el horizonte electoral que se aproxima.
Carlos Gaskín, Héctor Delmar y Daniel Papasodaro son los tres candidatos confirmados para pelear por la presidencia albiazul el 27 de noviembre próximo. Pero ayer, dos viejos conocidos se juntaron y dejaron entrever la posibilidad de presentar una cuarta lista en esta disputa.
José Muñoz y Héctor Domínguez confirmarán en estos días si finalmente se meten en la contienda o si todo queda como hasta ahora. Sonó el nombre de Guillermo Marín para acompañarlos, pero este, como tantas otras veces, se encargó de decir que él no está alineado con ninguna lista.
En caso de concretarse la postulación de un “tapado” con el respaldo de los dos ex presidentes mencionados, el socio tripero deberá analizar varias cuestiones antes cederle su voto a una dupla tan conocida como difamada en la familia albiazul. Tanto Muñoz como Domínguez tienen una gran cuota de responsabilidad en los problemas que hoy tiene Gimnasia. Y por eso, resulta irrisorio pensar que ellos mismos tendrán las soluciones.
Domínguez, que entró en la política de la mano de Delmar, agarró un Club ordenado y a partir de hechos de corrupción y de pésimas políticas aplicadas lo dejó inmerso en importantísimos problemas económicos que se fueron profundizando a partir de la inoperancia, y en algunos casos mala fe, de las sucesivas comisiones directivas. El déficit se fue incrementando y la asfixia aún perdura.
Muñoz, por su parte, intentó paliar la crisis económica con la que llegó a partir de una asumida por él “dictadura en el Club”. Propuso “mano dura”. Se manejó en forma arbitraria y tomó decisiones unilateralmente que afectaron muchísimo la estructura del Club en todos sus aspectos. Desprotegió el patrimonio hasta convertirlo en ruinas y desoyó en todo momento el estatuto. Se comportó en forma pedante y autoritaria con los empleados del Club, cerró disciplinas y eligió como método para bajar el déficit, el “cierre” de la institución.
Hoy, por un lado los problemas económicos y por otro, la falta de una estructura sólida en la institución son los principales problemas que ostenta Gimnasia. Por eso, si bien ellos no fueron los únicos responsables; fueron los encargados de darle continuidad a ese proceso y de propender de la imposición del miedo, los negocios turbios y la utilización del Club para beneficio personal, como las principales herramientas de gestión.
El Lobo intentará ponerse de pie. Continuar con algunas cosas que se hicieron bien y cambiar radicalmente otras que sucumbieron ante la ineptitud. Por eso, al margen de que eligen los socios y que lo harán de acuerdo a sus convicciones, es importante entender que si los viejos remedios finalmente agravaron la enfermedad, es probable que incurrir nuevamente en el mismo error signifique la muerte.
Hoy Gimnasia atraviesa una de las crisis más profundas de su historia y esa situación parece que no encontrar soluciones a corto plazo en el horizonte electoral que se aproxima.
Carlos Gaskín, Héctor Delmar y Daniel Papasodaro son los tres candidatos confirmados para pelear por la presidencia albiazul el 27 de noviembre próximo. Pero ayer, dos viejos conocidos se juntaron y dejaron entrever la posibilidad de presentar una cuarta lista en esta disputa.
José Muñoz y Héctor Domínguez confirmarán en estos días si finalmente se meten en la contienda o si todo queda como hasta ahora. Sonó el nombre de Guillermo Marín para acompañarlos, pero este, como tantas otras veces, se encargó de decir que él no está alineado con ninguna lista.
En caso de concretarse la postulación de un “tapado” con el respaldo de los dos ex presidentes mencionados, el socio tripero deberá analizar varias cuestiones antes cederle su voto a una dupla tan conocida como difamada en la familia albiazul. Tanto Muñoz como Domínguez tienen una gran cuota de responsabilidad en los problemas que hoy tiene Gimnasia. Y por eso, resulta irrisorio pensar que ellos mismos tendrán las soluciones.
Domínguez, que entró en la política de la mano de Delmar, agarró un Club ordenado y a partir de hechos de corrupción y de pésimas políticas aplicadas lo dejó inmerso en importantísimos problemas económicos que se fueron profundizando a partir de la inoperancia, y en algunos casos mala fe, de las sucesivas comisiones directivas. El déficit se fue incrementando y la asfixia aún perdura.
Muñoz, por su parte, intentó paliar la crisis económica con la que llegó a partir de una asumida por él “dictadura en el Club”. Propuso “mano dura”. Se manejó en forma arbitraria y tomó decisiones unilateralmente que afectaron muchísimo la estructura del Club en todos sus aspectos. Desprotegió el patrimonio hasta convertirlo en ruinas y desoyó en todo momento el estatuto. Se comportó en forma pedante y autoritaria con los empleados del Club, cerró disciplinas y eligió como método para bajar el déficit, el “cierre” de la institución.
Hoy, por un lado los problemas económicos y por otro, la falta de una estructura sólida en la institución son los principales problemas que ostenta Gimnasia. Por eso, si bien ellos no fueron los únicos responsables; fueron los encargados de darle continuidad a ese proceso y de propender de la imposición del miedo, los negocios turbios y la utilización del Club para beneficio personal, como las principales herramientas de gestión.
El Lobo intentará ponerse de pie. Continuar con algunas cosas que se hicieron bien y cambiar radicalmente otras que sucumbieron ante la ineptitud. Por eso, al margen de que eligen los socios y que lo harán de acuerdo a sus convicciones, es importante entender que si los viejos remedios finalmente agravaron la enfermedad, es probable que incurrir nuevamente en el mismo error signifique la muerte.