Varios
24/11/2010
LA TRAYECTORIA DE DELMAR
Cacho Delmar tiene como caballito de batalla su anterior gestión al frente del Club. En caso de ganar ¿podrá aggionarse a los nuevos tiempos?
Héctor Atilio Delmar se lanzó como presidente decidido a ir como número uno. Al principio no vio con malos ojos que alguien ocupara el sillón de presidente y que él se ocupara de la imagen de gestión. Reuniones en AFA, viajes, y asesoramiento a quien vaya como presidente.
Con el correr del tiempo, la falta de acuerdos y los recuerdos de la campaña anterior hicieron decidir a Cacho a ir como presidente sin concesiones. A partir de allí, la reconstrucción de lo que fue su anterior gestión al frente del Club fue su principal herramienta de persuasión al socio.
“El Lobo debe volver a ocupar el lugar que merece –dijo Delmar-, que es, además de ser un equipo de fútbol respetado, un club con las cuentas bien hechas, con instalaciones acordes a los requerimientos de sus socios, y con los triperos satisfechos y unidos”.
Y luego continuó “hace doce años, los principales medios del país, daban nota de que en el fútbol argentino, Racing era el club más endeudado y, como contrapartida, Gimnasia era uno de los mejores en el aspecto económico y futbolístico.
Delmar repasó desde el comienzo de la actual campaña que su paso anterior por la institución comenzó con la del año 83, en aquel entonces, el club se encontraba en una situación económica caótica, sin recursos financieros y en el plano futbolístico deambulando por la B.
Tal es así, que a poco de su comienzo en la conducción de Gimnasia, logró hacer que el conjunto de fútbol ascendiera a la primera división, logrando esa recordada hazaña de ganarle las dos finales disputadas a un grande, el Racing Club de Avellaneda. Luego, dejó la presidencia en el ´89 y volvió a asumir el mandato en el ´92, hasta el año 98, donde comenzó otra la etapa más grande en lo futbolístico e institucional del Lobo.
Bajo la conducción de Delmar se logró la Copa Centenario, torneo oficial de la Asociación del Fútbol Argentino, se consiguieron tres subcampeonatos y tres terceros puestos, y una posición de privilegio en la tabla de promedios. El Lobo contaba con un plantel de gran jerarquía y se logró la venta de muchos jugadores por cifras millonarias.
Todo esto, por supuesto, no fue mérito sólo de Delmar sino también de la gente que lo rodeaba y de fundamentalmente de Carlos Timoteo Griguol.
En la época de Delmar se logró un balance muy positivo en cuanto a los resultados en los clásicos y junto a la masa societaria se concretó la remodelación del Estadio.
Esta historia es conocida pero es historia. Habrá que ver cuál es la capacidad de gestión que tiene ahora Cacho y cual es la eficacia que logra la nueva gente que hoy lo rodea, proveniente de diferentes esferas del ámbito gimnasista.
La experiencia cuenta y mucho, pero también se necesita lucidez, recursos económicos y capacidad de aggionarse a los tiempos que corren. Con la historia no se resuelven los problemas, aunque se garantizan conocimientos de muchas cosas. Si logra la presidencia y consigue aplicar esto seguramente logrará un buen pasar en Gimnasia. El socio debe considerar todo para no equivocarse el próximo sábado.
Con el correr del tiempo, la falta de acuerdos y los recuerdos de la campaña anterior hicieron decidir a Cacho a ir como presidente sin concesiones. A partir de allí, la reconstrucción de lo que fue su anterior gestión al frente del Club fue su principal herramienta de persuasión al socio.
“El Lobo debe volver a ocupar el lugar que merece –dijo Delmar-, que es, además de ser un equipo de fútbol respetado, un club con las cuentas bien hechas, con instalaciones acordes a los requerimientos de sus socios, y con los triperos satisfechos y unidos”.
Y luego continuó “hace doce años, los principales medios del país, daban nota de que en el fútbol argentino, Racing era el club más endeudado y, como contrapartida, Gimnasia era uno de los mejores en el aspecto económico y futbolístico.
Delmar repasó desde el comienzo de la actual campaña que su paso anterior por la institución comenzó con la del año 83, en aquel entonces, el club se encontraba en una situación económica caótica, sin recursos financieros y en el plano futbolístico deambulando por la B.
Tal es así, que a poco de su comienzo en la conducción de Gimnasia, logró hacer que el conjunto de fútbol ascendiera a la primera división, logrando esa recordada hazaña de ganarle las dos finales disputadas a un grande, el Racing Club de Avellaneda. Luego, dejó la presidencia en el ´89 y volvió a asumir el mandato en el ´92, hasta el año 98, donde comenzó otra la etapa más grande en lo futbolístico e institucional del Lobo.
Bajo la conducción de Delmar se logró la Copa Centenario, torneo oficial de la Asociación del Fútbol Argentino, se consiguieron tres subcampeonatos y tres terceros puestos, y una posición de privilegio en la tabla de promedios. El Lobo contaba con un plantel de gran jerarquía y se logró la venta de muchos jugadores por cifras millonarias.
Todo esto, por supuesto, no fue mérito sólo de Delmar sino también de la gente que lo rodeaba y de fundamentalmente de Carlos Timoteo Griguol.
En la época de Delmar se logró un balance muy positivo en cuanto a los resultados en los clásicos y junto a la masa societaria se concretó la remodelación del Estadio.
Esta historia es conocida pero es historia. Habrá que ver cuál es la capacidad de gestión que tiene ahora Cacho y cual es la eficacia que logra la nueva gente que hoy lo rodea, proveniente de diferentes esferas del ámbito gimnasista.
La experiencia cuenta y mucho, pero también se necesita lucidez, recursos económicos y capacidad de aggionarse a los tiempos que corren. Con la historia no se resuelven los problemas, aunque se garantizan conocimientos de muchas cosas. Si logra la presidencia y consigue aplicar esto seguramente logrará un buen pasar en Gimnasia. El socio debe considerar todo para no equivocarse el próximo sábado.