Varios
06/12/2010
ESPERANZA
A casi una semana de la asunción de Delmar, la gente empieza a movilizarse para ayudar. <b>Editorial 105 de Letra G</b>.
El miércoles pasado se llevó a cabo el acto de asunción del nuevo presidente de Gimnasia. Héctor Atilio Delmar, socio vitalicio de 83 años de edad, tomó la posta de un Club en llamas, signado por el desorden institucional, la gravísima situación económica y por la asfixiante realidad futbolística.
Por delante encuentra un desafío por demás complicado pero cuenta con la ventaja de retornar al sillón presidencial con un amplio apoyo popular, récord de votantes a su favor y con el inmediato respaldo de todas las agrupaciones que fueron derrotadas.
Los problemas abundan pero eso no paraliza a hincha de Gimnasia. Al contrario; las situaciones límites siempre han sacudido al Lobo y lo han hecho reaccionar.
Por eso, rápidamente luego del acto eleccionario, los hinchas de Gimnasia se formaron detrás de la nueva dirigencia y empezaron a dejar las diferencias de lado.
Por supuesto que habrá diversos puntos de vista en cada área de la institución, pero la fragilidad actual indica que es momento de consensuar. Habrá que dejar los detalles de lado y apuntarle a las cuestiones esenciales. Gimnasia está ante otra oportunidad de resurgir y esta vez puede ser la última.
Respecto a quienes se van, no es para nada bueno mantener rencores, pero si es una obligación reclamar justicia. Hoy se presenta como elemental que el Socio de Gimnasia mantenga viva la memoria para evitar que los gruesos errores vuelvan a cometerse. Se le ha hecho muy mal al Club y los responsables deben hacerse cargo.
La dirigencia que se despide deja un verdadero caos en todos los aspectos. Puede destacarse de ella la amplitud hacia el socio y el hincha de Gimnasia y el respeto por las acciones democráticas que se desarrollaron durante su gestión. Pero eso y muy poco más. En la Asamblea de octubre, los integrantes de la comisión saliente esgrimieron que “se cometieron errores, pero nunca con mala intención”. De eso no podemos dar fe, y algunos actos descubiertos no amparan esa posición.
Cada puñal al corazón que le fue clavando al hincha, debe ser saneado. Las gestiones ineficaces, los negocios fraudulentos y las incapacidades a la vista, fueron llevando a Gimnasia al borde del abismo. Muchos dirán que hay que mirar para adelante y olvidarse del pasado, pero no es así. Si no logramos resolver nuestra historia, jamás podremos avanzar en la construcción de bases sólidas que sostengan al Club.
Ahora llegó Delmar y la esperanza de la gente volvió a resurgir. Pero no esperemos los hechizos de un mago. Las cosas se resolverán en la medida en que se trabaje fuertemente en cada aspecto, con amplitud de opiniones y con el espacio que merece cada uno de los triperos idóneos que tengan soluciones en la mano. Sin mezquindades.
Es momento de sumarse a luchar por el Club que queremos, siempre respetando los valores gimnasistas y siempre levantando la bandera de la dignidad, la transparencia y la honestidad. Desde Letra G, todo nuestro respaldo.
Letra G
Por delante encuentra un desafío por demás complicado pero cuenta con la ventaja de retornar al sillón presidencial con un amplio apoyo popular, récord de votantes a su favor y con el inmediato respaldo de todas las agrupaciones que fueron derrotadas.
Los problemas abundan pero eso no paraliza a hincha de Gimnasia. Al contrario; las situaciones límites siempre han sacudido al Lobo y lo han hecho reaccionar.
Por eso, rápidamente luego del acto eleccionario, los hinchas de Gimnasia se formaron detrás de la nueva dirigencia y empezaron a dejar las diferencias de lado.
Por supuesto que habrá diversos puntos de vista en cada área de la institución, pero la fragilidad actual indica que es momento de consensuar. Habrá que dejar los detalles de lado y apuntarle a las cuestiones esenciales. Gimnasia está ante otra oportunidad de resurgir y esta vez puede ser la última.
Respecto a quienes se van, no es para nada bueno mantener rencores, pero si es una obligación reclamar justicia. Hoy se presenta como elemental que el Socio de Gimnasia mantenga viva la memoria para evitar que los gruesos errores vuelvan a cometerse. Se le ha hecho muy mal al Club y los responsables deben hacerse cargo.
La dirigencia que se despide deja un verdadero caos en todos los aspectos. Puede destacarse de ella la amplitud hacia el socio y el hincha de Gimnasia y el respeto por las acciones democráticas que se desarrollaron durante su gestión. Pero eso y muy poco más. En la Asamblea de octubre, los integrantes de la comisión saliente esgrimieron que “se cometieron errores, pero nunca con mala intención”. De eso no podemos dar fe, y algunos actos descubiertos no amparan esa posición.
Cada puñal al corazón que le fue clavando al hincha, debe ser saneado. Las gestiones ineficaces, los negocios fraudulentos y las incapacidades a la vista, fueron llevando a Gimnasia al borde del abismo. Muchos dirán que hay que mirar para adelante y olvidarse del pasado, pero no es así. Si no logramos resolver nuestra historia, jamás podremos avanzar en la construcción de bases sólidas que sostengan al Club.
Ahora llegó Delmar y la esperanza de la gente volvió a resurgir. Pero no esperemos los hechizos de un mago. Las cosas se resolverán en la medida en que se trabaje fuertemente en cada aspecto, con amplitud de opiniones y con el espacio que merece cada uno de los triperos idóneos que tengan soluciones en la mano. Sin mezquindades.
Es momento de sumarse a luchar por el Club que queremos, siempre respetando los valores gimnasistas y siempre levantando la bandera de la dignidad, la transparencia y la honestidad. Desde Letra G, todo nuestro respaldo.
Letra G