Varios
07/12/2010
ATENTO DELMAR
El <b>diario Hoy</b>, al margen de sus intereses, denunció que <b>Francisco José Terrier</b>, participó de la dictuadura y hoy está en la CD.
Al margen de los intereses y las intenciones finales que tenga el diario Hoy al sacar a la luz la noticia de que el juez Francisco Terrier tuvo vinculaciones con la última dictadura militar en nuestro país, es cierto que ahora el letrado forma parte del Jurado de Honor de la comisión directiva de Cacho Delmar y eso resulta inadmisible.
Esto puede sugerir que con esto se agregan más problemas a los problemas ya existentes pero la realidad indica que hace falta una aclaración, una justificación si es que la hay o directamente la remoción de Terrier de su cargo en Gimnasia. El Lobo es otra cosa y este tipo de personajes deben quedar afuera de la institución.
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Nota del diario Hoy – 07/12/2010
UN GRAVÍSIMO E INADMISIBLE DAÑO MORAL A LA INSTITUCIÓN
En foco
Aunque muchos traten de ocultarlo y otros quieran negarlo, Gimnasia cuenta en el flamante gobierno del club, que tomó el mando hace menos de una semana, con un personaje íntimamente vinculado a la época más siniestra y sangrienta de la historia argentina: Francisco José Terrier, actual titular del Juzgado Contencioso Administrativo n° 3 de La Plata, y ex comisario inspector (ya retirado) de la Policía bonaerense.
Terrier ocupó un cargo jerárquico dentro de la fuerza durante la etapa más oscura de la Policía, cuya jefatura era ejercida por el represor Ramón Camps y sus distintos discípulos durante el período que se extendió entre 1976 y 1983. Y como hombre de leyes, seguramente estaba muy al tanto de los graves delitos que se cometían en aquel entonces, y más en la ciudad de La Plata, que fue muy castigada por el terrorismo de Estado.
Es imposible de admitir que Héctor Delmar, que acaba de asumir la presidencia, le haya otorgado a Terrier un lugar en la Comisión Directiva de un club que está entre las principales fuerzas sociales de la ciudad, y que no merece ser manchado con el nombre de un personaje tan ligado a la dictadura.
Y más inadmisible aún es que haya sido designado como integrante del jurado de honor, porque justamente su función en la Dirección de Asuntos Jurídicos de la Policía no se caracterizó por la honorabilidad. ¿Cuál es el mensaje que se baja para los jóvenes de la sociedad? ¿Con qué moral puede opinar Terrier sobre temas inherentes a la institución luego de haber sido funcionario policial durante el último gobierno militar?
Hoy, Gimnasia atraviesa una crisis económica, institucional y deportiva con muy pocos precedentes, y necesita de un club abierto para que los socios puedan colaborar en esta cruzada por evitar una convocatoria de acreedores, una quiebra o un descenso de categoría. Y no necesita de personajes vinculados a lo peor que se vivió en Argentina. Los socios no lo pueden permitir, y tienen que exigir que sea destituido de su cargo; de lo contrario, el daño moral para el club será irreparable.
Esto puede sugerir que con esto se agregan más problemas a los problemas ya existentes pero la realidad indica que hace falta una aclaración, una justificación si es que la hay o directamente la remoción de Terrier de su cargo en Gimnasia. El Lobo es otra cosa y este tipo de personajes deben quedar afuera de la institución.
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Nota del diario Hoy – 07/12/2010
UN GRAVÍSIMO E INADMISIBLE DAÑO MORAL A LA INSTITUCIÓN
En foco
Aunque muchos traten de ocultarlo y otros quieran negarlo, Gimnasia cuenta en el flamante gobierno del club, que tomó el mando hace menos de una semana, con un personaje íntimamente vinculado a la época más siniestra y sangrienta de la historia argentina: Francisco José Terrier, actual titular del Juzgado Contencioso Administrativo n° 3 de La Plata, y ex comisario inspector (ya retirado) de la Policía bonaerense.
Terrier ocupó un cargo jerárquico dentro de la fuerza durante la etapa más oscura de la Policía, cuya jefatura era ejercida por el represor Ramón Camps y sus distintos discípulos durante el período que se extendió entre 1976 y 1983. Y como hombre de leyes, seguramente estaba muy al tanto de los graves delitos que se cometían en aquel entonces, y más en la ciudad de La Plata, que fue muy castigada por el terrorismo de Estado.
Es imposible de admitir que Héctor Delmar, que acaba de asumir la presidencia, le haya otorgado a Terrier un lugar en la Comisión Directiva de un club que está entre las principales fuerzas sociales de la ciudad, y que no merece ser manchado con el nombre de un personaje tan ligado a la dictadura.
Y más inadmisible aún es que haya sido designado como integrante del jurado de honor, porque justamente su función en la Dirección de Asuntos Jurídicos de la Policía no se caracterizó por la honorabilidad. ¿Cuál es el mensaje que se baja para los jóvenes de la sociedad? ¿Con qué moral puede opinar Terrier sobre temas inherentes a la institución luego de haber sido funcionario policial durante el último gobierno militar?
Hoy, Gimnasia atraviesa una crisis económica, institucional y deportiva con muy pocos precedentes, y necesita de un club abierto para que los socios puedan colaborar en esta cruzada por evitar una convocatoria de acreedores, una quiebra o un descenso de categoría. Y no necesita de personajes vinculados a lo peor que se vivió en Argentina. Los socios no lo pueden permitir, y tienen que exigir que sea destituido de su cargo; de lo contrario, el daño moral para el club será irreparable.