Varios
07/09/2011
LA SEÑORA SIN RESPETO
La directora del diario Hoy y de Radio Gol, Myriam René Chávez de Balcedo, determinó levantar la programación. <b><i>EL LOBO EN LOS MEDIOS</b></i>
La semana pasada la directora del diario Hoy y de Radio Gol, Myriam René Chávez de Balcedo tomó la decisión de levantar toda la programación de la radio. En algunos casos actuó en forma directa diciéndoles a los periodistas que no seguirían con su trabajo; mientras que en otros casos utilizó viejas estrategias como duplicar el precio del espacio a programas independientes u ofrecer el espacio para que los trabajadores armen proyectos autofinanciados. Todo esto, literalmente, de un día para otro.
En ese ataque de nervios, que comenzó un miércoles luego de la fiesta por el segundo aniversario de la emisora y terminó el viernes posterior cuando se lograron ejecutar todas esas ideas inauditas; se dejó a mucha gente sin trabajo, se pasó por alto cada uno de los puntos establecidos en el Estatuto del Periodista y fundamentalmente, se le faltó el respeto a uno y cada uno de los oyentes de la radio.
Porque en eso estamos. El periodista, como el escritor, hace su trabajo pensando en un supuesto lector. Nadie trabaja para sí mismo, para autocomplacerse, sin pretender que el receptor acepte su visión, su investigación o su postura sobre algún tema. Entonces acá, la gravedad del hecho se profundiza si se piensa, primero, en el desprestigio que sufrieron los periodistas, que se vieron obligados a tirar a la basura todo este tiempo de trabajo y el prestigio que fueron logrando; y al mismo tiempo, el perjuicio corre por cuenta de los oyentes que, como consumidores de los medios, escuchaban la radio, esperaban un determinado programa y valoraban (al margen de si coincidían o no con la línea editorial) el trabajo que se realizaba.
Muchos hinchas de Gimnasia tenían en algunos programas de Radio Gol una referencia informativa que ya no encuentran; y al margen de la rectificación que pudo haber hecho la señora de Balcedo sobre algunas decisiones, es momento de que se reaccione atendiendo a estas cuestiones. Basta de trabajo insalubre, mal pago, por fuera de la legislación vigente. Basta de no respetar los derechos del periodista y de no respetar intimaciones de las autoridades laborales. Basta de arbitrariedad y maltrato.
Ahora la pelota la tienen los periodistas y la tarea no será nada fácil. Pero es momento de que ellos, los más perjudicados, muestren un gesto de grandeza y rompan con el cerco que protege a Balcedo. La solidaridad será la clave para que los que están afuera puedan proceder adecuadamente en los ámbitos judiciales. Mientras que los que aún permanecen adentro, puedan dejar mezquindades y luchas de poder internas para resolver de la mejor manera algo que por estos tiempos es muy difícil: plantarse frente a patronal y exigir condiciones óptimas de trabajo.
Ariel Fridman
En ese ataque de nervios, que comenzó un miércoles luego de la fiesta por el segundo aniversario de la emisora y terminó el viernes posterior cuando se lograron ejecutar todas esas ideas inauditas; se dejó a mucha gente sin trabajo, se pasó por alto cada uno de los puntos establecidos en el Estatuto del Periodista y fundamentalmente, se le faltó el respeto a uno y cada uno de los oyentes de la radio.
Porque en eso estamos. El periodista, como el escritor, hace su trabajo pensando en un supuesto lector. Nadie trabaja para sí mismo, para autocomplacerse, sin pretender que el receptor acepte su visión, su investigación o su postura sobre algún tema. Entonces acá, la gravedad del hecho se profundiza si se piensa, primero, en el desprestigio que sufrieron los periodistas, que se vieron obligados a tirar a la basura todo este tiempo de trabajo y el prestigio que fueron logrando; y al mismo tiempo, el perjuicio corre por cuenta de los oyentes que, como consumidores de los medios, escuchaban la radio, esperaban un determinado programa y valoraban (al margen de si coincidían o no con la línea editorial) el trabajo que se realizaba.
Muchos hinchas de Gimnasia tenían en algunos programas de Radio Gol una referencia informativa que ya no encuentran; y al margen de la rectificación que pudo haber hecho la señora de Balcedo sobre algunas decisiones, es momento de que se reaccione atendiendo a estas cuestiones. Basta de trabajo insalubre, mal pago, por fuera de la legislación vigente. Basta de no respetar los derechos del periodista y de no respetar intimaciones de las autoridades laborales. Basta de arbitrariedad y maltrato.
Ahora la pelota la tienen los periodistas y la tarea no será nada fácil. Pero es momento de que ellos, los más perjudicados, muestren un gesto de grandeza y rompan con el cerco que protege a Balcedo. La solidaridad será la clave para que los que están afuera puedan proceder adecuadamente en los ámbitos judiciales. Mientras que los que aún permanecen adentro, puedan dejar mezquindades y luchas de poder internas para resolver de la mejor manera algo que por estos tiempos es muy difícil: plantarse frente a patronal y exigir condiciones óptimas de trabajo.
Ariel Fridman