El Club

A GIMNASIA LO SACAMOS ENTRE TODOS

Este nuevo Día del Hincha nos encuentra en el ocaso de en un año muy particular. 2023 se pasó rápido y configuró un mapa repleto de interrogantes, en el que sufrimos, lloramos, nos alegramos, nos preocupamos, puteamos, nos abrazamos, festejamos y nos desahogamos. Es necesaria la autocrítica, corregir errores y avanzar. EDITORIAL

Un proyecto nuevo y atractivo, un cambio dirigencial que puso el foco en la economía pero que se olvidó de la pelota. La teoría no siempre se cumple en la práctica y el Lobo caminó por la cornisa. Es que, si Gimnasia no descendió, fue porque Colazo la clavó al ángulo y el Mono Insfrán sacó dos tremendas. Bajar de categoría, claro está, habría significado el trastorno más grande de las últimas décadas y la concreción del fracaso institucional de la CD. En otros términos: cuando la pelota no entra, todo lo demás se torna casi intrascendente.

La consigna que Cowen baja es clara y sumó adeptos (¿cómo no comulgar con ordenar finanzas, saldar deudas, formar pibes y ejecutar obras?), pero nunca puede abrazarse al éxito si no se acompaña con idoneidad en la gestión fútbol. Al menos, con cierta capacidad que garantice competitividad en un torneo caricaturesco de 28 equipos. Porque en poco más de 40 partidos Gimnasia pasó de arañar la clasificación para la Copa Libertadores a jugar un desempate por la permanencia. Quedó en el puesto 27 de 28. Inadmisible.

No era necesario llegar hasta donde se llegó. Y mientras las redes sociales del Club hablaban de que en Rosario iba a ser una fiesta, la realidad indicaba que el hincha iba a poner el pecho por la camiseta y nada más. No era fiesta sino fidelidad. Y así fue: 15 mil hicieron 750 kilómetros, un día de semana, para apoyar en las malas.

Por eso, tras el pitazo final de Merlos, no hubo festejo sino desahogo. Gimnasia ya no puede vivir poniéndose contento por lograr permanencias y superar promociones. Hay que pensar en grande.

Fue una apuesta muy arriesgada: estiraron un ciclo agotado como el de Chirola Romero, se confiaron y terminaron cortando clavos para mantenerse en Primera. Con impericia, pusieron en riesgo la historia de Gimnasia. Lo remarcamos en enero de este año, cuando hablamos de “medidas antipopulares” al advertir el desmantelamiento excesivo del plantel profesional. Así que resulta primordial un profundo replanteamiento de la Secretaría Técnica, o una reformulación de la misma, para corregir falencias y avanzar.

También, la CD debiera lanzar un mensaje de autocrítica simple y llano: “La verdad es que creímos que era por acá, pero nos equivocamos”. Ok, listo. Nadie va a juzgarlos. Todos se pueden equivocar. Pero en los últimos días algunos volvieron a hablar de herencias pesadas, justificándolo todo. ¿Hasta cuándo? Es un discurso acabado. La gestión de Gabriel Pellegrino, posiblemente la peor de los últimos 50 años, ya no resulta una excusa.

Párrafo aparte para un suceso inconcebible: haberle dado la espalda a socios y socias en la última Asamblea de renovación de autoridades. Nunca, bajo ninguna circunstancia, hay que apagar la voz de la masa societaria. Nunca. Esa ninguneada y falta de respeto no se debe pasar por alto: pidan perdón y asuman responsabilidades.

Todos queremos obras. Todos queremos un Bosque más encantador, Estancia Chica para hinchas y ver crecer al Bosquecito. Todos queremos un club moderno, integrador y de puertas abiertas, con disciplinas de primer nivel y digitalización administrativa. Todos queremos baños acordes, wifi en el estadio y un Poli que no se inunde cuando llueve. Háganlo. El apoyo está. Convoquen y déjense ayudar, que a Gimnasia lo sacamos entre todos.

En ese marco, hoy sí es un día de festejo, porque ser de Gimnasia es lo más lindo que hay. Nos caracteriza ser pasionales, incondicionales, locos y fiesteros. Por eso somos únicos. Pero detrás de todo eso hay una lucha que tiene que ver con nuestra casa, con el estadio del Bosque, enclavado hace 99 años en el mayor pulmón verde de La Plata.

Hay que rememorar el porqué de nuestro día, fundado en las marchas y movilizaciones impulsadas por Néstor Basile (no hacen falta biografías) hacia Plaza Moreno para pedirle a la Municipalidad la cesión definitiva de las tierras del Juan Carmelo Zerillo.

Por eso, en este día y cada día, recordemos el pasado para hacer más fuerte aún la idiosincrasia gimnasista. ¡Salud, triperos y triperas!

Letra G